De México a Austria

Expat en Austria… ¿poooor?

Llevo ya 5 años viviendo fuera de México y puedo decir que hasta la fecha sigo teniendo bastantes choques culturales con los austriacos. Aunque ya estoy acostumbrada a la cultura y a su forma de ser, no puedo negar que siguen habiendo bastantes cosas y actitudes de ellos que me sacan de onda y simplemente no van conmigo. Muy cierta es la frase “podrás salir de México, pero México nunca saldrá de ti”.

Bueno ahora la pregunta del millón (y a la que más estoy acostumbrada a responder): ¿cómo es que llegué a Austria? Bueno la versión corta es que estaba pasando por una situación económica muy difícil en México y sentía esa necesidad de cierta forma huir de ahí, de probar suerte en otro lugar y la más importante, de poder continuar con mis estudios. Por diferentes razones, en México era imposible para mí seguir en la universidad en ese tiempo, por lo que probé suerte registrándome como Au Pair (tipo niñera para los que no saben); mi idea era cualquier lugar de Europa o Estados Unidos, realmente no tenía a Austria como primera opción, y oh sorpresa encontré una familia ahí y pues aquí me tienen. Un año como Au Pair. Puedo decir que de los 5 años que llevo ya aquí, ese primer año fue el más fácil. En ese año todo era nuevo para mí: la gente, el idioma, la cultura, el clima… todo lo recibí con buena cara y todo me encantó. De alguna forma idealicé al país y a la gente de ahí. Sumémosle que vivía con mi familia de acogida, entonces no tenía muchas preocupaciones económicas porque cualquier cosa, siempre tuve un techo y comida.

Otra mañana tranquila en Austria, yummm

Bueno, en ese año me gustó tanto el país y la forma de vida que conocía, que me convencí de querer estudiar mi carrera ahí. En un año obtuve mi C1 de alemán, me sentía bastante segura con el idioma y sentía que encajaba perfecto en esa sociedad, ¿qué más necesitaba para convencerme de que era ahí donde pertenecía?

Terminando mi año de Au Pair hice todos los trámites necesarios para entrar a la universidad y obtener mi visa de estudiante (otro proceso el cual fue todo un rollo por cierto), pero al final tenía todo listo. Para esto tuve que regresar a México; estuve en mi país todo el verano y fue ahí donde vino el primer bajón: cualquiera que ha vivido fuera de su país, regresa a casa por un tiempo y luego tiene que volver a salir sabe a lo que me refiero. ¿En verdad quiero dejar a mi familia, mis amigos, mi cultura, MI VIDA? En mi propia experiencia es un sentimiento horrible tener que dejar de nuevo a tu país, eso es algo que sufro MUCHO cada vez que voy de vacaciones a México y me tengo que regresar a Austria.

Bueno regresando al tema, ahí voy yo otra vez a Austria pero ahora como estudiante. Uff qué golpazo fue ese. Ya no tenía familia de acogida ni nadie que viera por mí. Ahí me encontraba yo sola en un país tan lejano y diferente al mío, y donde no precisamente están las personas más amigables y abiertas.

Un par de años más chica, trantando de comerme al mundo en Austria

Llegando ahí se me hizo muy fácil ponerme a buscar trabajo; era la única forma que tenía si quería sobrevivir (bienvenida al mundo adulto). Estaba convencida de que iba a encontrar algo rápido, pues he trabajado desde los 19 años y más o menos ya le sabía la onda al ritmo y formalidad que se necesita. Nada del otro mundo, buscaba algo como ser mesera o trabajar en una tienda, y así estuve buscando durante un año. Sí, un año (la gente que vive fuera puede entender lo difícil que es para los extranjeros conseguir trabajo en otro país y los múltiples requisitos que se necesitan). ¿Cómo es que logré solventar mis gastos entonces? Tuve que regresar a lo que ya no era mi opción preferida: ser niñera otra vez. Ahora era con diferentes familias y sin vivir en casa de ellas. Yo vivía con roomies (acerca de roomies, ése es otro tema que en otro momento tocaré).

En ese inter donde no conseguía trabajo y literal no tenía dinero ni para pagar la renta, sentía que el mundo se me venía encima. Gracias a Dios conozco personas increíbles en este país que me apoyaron cuando más negras me las veía. Obvio, mi familia también siempre estuvo ahí, daba igual que fuera de madrugada en México, siempre me contestaban y me consolaban cada que lo necesitaba. Puedo decir que sin el apoyo de mi familia y la fe que me tenían, nunca hubiera logrado aguantar tanto aquí y de esa forma como estaba en ese momento. Conforme pasó el tiempo me fui estabilizando un poco y después de un año conseguí trabajo en un restaurante en el que hasta la fecha sigo, en el que me siento tan bien y tan agradecida de haberlo encontrado.

Cinco años han pasado y mi perspectiva de Austria y en sí del mundo ha cambiado radicalmente. Hablando con mi gente mexa, siempre obtengo la misma opinión de ellos: la mayoría daría lo que fuera por salir del país e ir a Europa, Estados Unidos, o cualquier otro país (o continente) en donde la situación esté mejor que en México. Yo, mexa, viviendo ya desde hace 5 años en un país de primer mundo, puedo decir que no necesariamente es el sueño que todos quisieran vivir y definitivamente no es todo tan color de rosa como muchos se lo imaginan.

Viendo ahora en retrospectiva, puedo decir que durante mi año de Au Pair no sabía realmente cómo era la vida aquí, yo sentía que sí pero ahora hasta me da risa recordar la idea que tenía del país y la vida aquí. Fue hasta que comencé a estudiar en la universidad y trabajar en el restaurante (ojo: otro detalle es que para poder entrar a la universidad tuve que hacer un propedéutico de año y medio para revalidar materias y mejorar el alemán).

“Felt down a couple of times, came back stronger”

Ahora sí que puedo decir que me defiendo bastante bien con el idioma: mi carrera es en alemán y en el trabajo hablo todo el tiempo en alemán. Ahora trato todo el tiempo con austriacos, sé cómo tratarlos (porque no se puede tratar a un austriaco como a un mexa jaja) y no me enojo ni me ofendo si no recibo el afecto o las respuestas que quiero (igual, cualquier mexa que haya estado en Europa sabe a lo que me refiero). Sí amigos, los europeos son mucho más fríos que los latinos, eso no es sólo un estereotipo.

Con todo y todo me he logrado adaptar a ellos y a la cultura; algo súper valioso que he aprendido es que todos somos diferentes y aún así podemos compaginar increíblemente.

Recuerden siempre abrir la mente y la perspectiva de las cosas.

Marian ❤️

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